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02 / 02 / 2012

La Nueva España

Pieza gigante a bordo

Más grande, más pesado, más voluminoso... Como si de ser fieles al lema olímico se tratase, el Puerto de Avilés y las empresas de calderería pesada radicadas en la comarca llevan años batiendo records de carga de piezas descomunales que lo mismo tienen como destino una refinería que una industria química o, como el caso que ocupa esta página, una plataforma marina para la producción de energía eléctrica.

La estructura que ayer se embarcó a bordo del barco alemán «Trina» (de 575 toneladas) no fue la más pesada cargada en los muelles locales, pero sí la más voluminosa: 29 metros de largo por 23 de ancho y 15 de alto. Los estibadores, a su lado, parecían hormiguitas. Además, se trata de la primera macropieza que sale de Avilés con destino a los parque eólicos marinos del norte de Europa. Y no será la última, lo que confiere a la comarca de Avilés el prestigioso sello de exportadora de calderería de vanguardia para un sector energético emergente. La satisfacción por este hecho embargaba ayer al personal de la firma fabricante, Windar renovables (Grupo Daniel Alonso), y a los trabajadores del Puerto, orgullosos de demostrar que tienen la capacidad para hacer posibles embarques de naturaleza tan singular.

Meter a bordo de un barco un mecano gigante de 575 toneladas (que serán 715 cuando esté anclada frente a la costa de Noruega, su destino final) no es tarea fácil. Ni mucho menos. Más de una docena de hombres intervinieron en la operación, en la que fueron claves las dos grúas gemelas de 700 toneladas con que cuenta el «Trina», un buque especializado en este tipo de transportes especiales.

Siguiendo las maniobras estuvieron otra docena de personas: transitarios, empleados de la consignataria, técnicos de prevención laboral, «surveyors», simples curiosos... Todo un espectáculo que comenzó a las 8 de la mañana en el nuevo muelle de Valliniello y que aún seguía al caer la tarde, cuando la pieza era trincada sobre cubierta para que no se moviese durante la travesía hasta Dinamarca. Desde allí, otro barco la tendrá que llevar al punto final de anclaje, un parque eólico instalado en una zona del mar del Norte cuya profundidad media es de 30 metros. Un deseo flotaba en el ambiente: «¡Ojalá que ésta sea la primera de muchas piezas más!».